La antigua Vereda de la Carne vertebra un rincón de la capital con una rica historia propia. Su futuro desarrollo queda pendiente de la nueva estación del AVE y del Ensanche Sur.

Pocos barrios de Huelva pueden presumir de tener una historia tan rica como la del Matadero. Aunque su origen se remonta sólo a finales del XIX, en poco más de un siglo ha sido una zona dinámica, con distintas etapas de crecimiento, y precursora de emblemas tan onubenses como el fútbol o la tauromaquia. Sin embargo, un único edificio, el antiguo Matadero Municipal, marca la identidad del barrio, primero como fuente de alimento para la ciudad, y en la actualidad, como foco de creatividad desde las aulas de su prestigiosa Escuela de Arte. Un vecindario que ha evolucionado desde la familiaridad de sus inicios a la juventud llegada con los nuevos tiempos, que lo sitúan con el mayor índice de titulados universitarios de la capital onubense, según algunos estudios.


Aquel entorno era llamado antes Barrio del Pozo Dulce, conocido popularmente como el Polvorín, por los almacenes de mineral de Riotinto, al que temían los vecinos como si tuvieran explosivos. Eran tiempos en los que el vecindario estaba compuesto por trabajadores eventuales de la compañía minera que no pudieron acceder a una vivienda del Barrio Obrero.


Después llegó el matadero de reses, en 1896 (edificio neomudéjar de Trinidad Gallego), y pronto se bautizó como la Vereda de la Carne, la actual avenida Escultora Miss Whitney. Fue cuando los jóvenes empezaron a sentir la llamada de la tauromaquia, improvisando tentaderos en sus corrales. Una fábrica de guano contribuyó a que la imagen del barrio se degradara hasta ser denominado despectivamente Barrio de la Peste.


El Matadero siguió su expansión con el inicio del siglo, configurándose sus calles. En ellas nació un torero de renombre, Antonio Borrero Chamaco, y se fundó en 1948 la Tertulia Taurina Litri, claro referente del barrio. Mucho antes se había construido El Velódromo, primer campo de fútbol del Recreativo de Huelva, en las antiguas marismas del Titán. Más apuntes para la riqueza histórica del entorno.


El crecimiento se acentuó con la llegada de las fábricas del Polo Industrial y nuevas construcciones para trabajadores. Más tarde, con la cercanía del Centro Comercial Costa de la Luz y la rehabilitación del Matadero en los años 80 para convertirse en escuela de arte, “que ha dado mucha vida al barrio”, según reconocen.


Pero el crecimiento quedó limitado pronto por la línea ferroviaria. Aún hoy es el lastre principal que tiene para su desarrollo, y sigue siendo la gran reclamación vecinal: “Estamos encorsetados por las vías y por el muro de Escultora Miss Whitney. Por eso todo pasa por el traslado de la estación de tren y el derribo del muro”, señala el presidente de la Asociación de Vecinos Santa Ana, José Luis Rebollo.


El representante del vecindario lo tiene claro: no habrá futuro para el Matadero si no se realiza la nueva estación del AVE y el proyecto urbanístico del Ensanche Sur. “Es fundamental –sostiene– para que dejemos de estar comprimidos y miremos a la ría. Pero hace falta que los políticos se unan para sacar adelante unos proyectos que son buenos para la ciudad y para el barrio”.


Es la principal reivindicación desde la asociación, aún reconociendo las dificultades de los tiempos actuales. Junto a ello, el arreglo de dotaciones como el parque Cordero Bel o las pistas deportivas aledañas, con una gran actividad, aunque condicionado también por los terrenos propiedad de Adif que los rodean. Sin olvidar el edificio señero del Matadero, donde la Escuela León Ortega aguarda una remodelación y ampliación para soportar su gran demanda.


La Asociación de Vecinos Santa Ana se fundó en 1985 precisamente por las inquietudes de los vecinos que pretendían un lugar mejor para vivir. De la labor altruista de muchos de ellos nació el parque Cordero Bel o las propias pistas deportivas, y se sigue en la lucha por dar vía libre a la oxigenación del espacio. Preocupan mucho la limpieza y el mantenimiento de la infraestructura urbana, pero sobre todo se pide que el Matadero se cuide por su significado para Huelva.

 

Fuente: Huelva Información